Para la primera clase (14 de Agosto) se revisarán los siguientes textos del Tomo I de las Obras completas edición Amorrortu Editores:
Informe sobre mis estudios en París y Berlín (1886)
Prólogo a la traducción de J M Charcot (1886)
Observación de un caso severo de hemianestesia en un varón histérico (1886)
Dos breves reseñas bibliográficas (1887)
Histeria ( 1888)
miércoles, 7 de agosto de 2013
domingo, 7 de julio de 2013
Seminario de lectura de la obra completa de Freud
Freud
desde Freud
1874
- Amalia Freud y Sigmund Freud
La lectura de la obra de Freud se inscribe en una
gran diversidad de ámbitos desde su creación. Ha sido tomada como
un sistema de explicación e interpretación de los fenómenos
supuestamente más oscuros de la psique humana, que indicaría
presuntamente el origen de sus causas. Pero la obra de Freud no se
inscribe en un cuerpo explicativo de ciencia médica, sociológica o
antropológica, ya que se pone a resguardo de esas formas de saber
recurriendo a la duda, teniendo como consecuencia directa la práctica
que funda: el psicoanálisis. Es en esa práctica y con esa práctica
que toma su lugar principal la lectura del texto freudiano. Sin
embargo, cabe preguntarnos si actualmente se lee a Freud y cuál es
la lógica con la que se lleva a cabo dicha lectura.
Proponemos una lectura de la obra completa de Freud siguiendo
un ordenamiento cronológico, pero, ¿Por qué leer a Freud
precisamente de ésta manera? Consideramos
pertinente esta forma de lectura para
vislumbrar diversos puntos de la producción
del psicoanálisis,
y el posicionamiento que toma el propio Freud.¿Para que leer a Freud? Leer a Freud bajo esta modalidad es una propuesta para generar un dispositivo de lectura que permita hacer circular e intercambiar los puntos problemáticos y oscuros de la verdad freudiana, en tanto límite o margen de su experiencia, así como su conocimiento, su ficción y discordancia con el abordaje clínico; esto con miras a elaborar una lectura crítica de la obra, y a su vez dar cuenta de las dificultades que actualmente se siguen presentando en ciertos planteamientos teóricos que contrastan con la práctica clínica.
¿Qué posibilita un ejercicio de lectura del texto freudiano? Remontarse a los momentos de fisura, fractura y transformación del discurso de Freud, en la estructuración de los conceptos de la teoría psicoanalítica, como lo es el reposicionamiento del "insconsciente".
Entre otras de las cuestiones que se desprenden de la lectura de la obra freudiana, se encuentran la del método y la técnica. Por lo tanto podemos preguntarnos ¿Cuál es la problemática particular en la que inscribe la constitución del método psicoanalítico y la técnica que presuntamente se deriva de él? ¿Si la técnica es la de Freud o del psicoanálisis, qué determina dicha técnica y en qué marco se inscribe su apropiación?
Por lo tanto, está propuesta de lectura no tiene la intención de extraer la verdad última de la obra freudiana, sino tratar de localizar en la medida de lo posible, cuál es la lógica de la creación freudiana, así como las dificultades propias de la practica psicoanalítica desde Freud.
Fecha de inicio: Miércoles 14 de agosto
Frecuencia: Semanal
Día y hora: Miércoles de 19:00 a 21:00 hrs.
Lugar: Centro Cultural El Juglar. Manuel M. Ponce # 233 Revolución 1500 Col. Guadalupe Inn México D.F
Costo: $150 por sesión o $500 mensuales
Coordinadores:
Ricardo Castro Galván (tyrthyng@yahoo.com.mx)
Antonio Madrigal
martes, 26 de febrero de 2013
El amor es insuficiente
Todo fue como caminar en un espiral o subir en una escalera de caracol donde el final siempre es el mismo, lo paradójico es que cuando empece el recorrido por éste sonreía, miraba el mundo como si por fin hubiera dejado "algo" en el camino, ahora que estoy en el último peldaño, percibo dolores-olores conocidos, es como si nunca pasara el tiempo, a pesar de que existe algo diferente en mí, tal vez sea la forma en que me paro, me levanto, me enojo, lloro, hablo.... no lo sé.
Quisiera poner en mis palabras que dan forma a esta carta que no es de amor, por que he encontrado en esta aventura, encuentro o desencuentro con la mujer que amo, amé; el amor no es trágico, sufriente, sin pruebas a superar, cuando se dice que un amor es insuficiente resuena en la aprobación-desaprobación, se sacó un suficiente señor o que insuficiente es señor.
No puedo ocupar ese lugar de descalificación, No quiero, me pregunto ¿Qué significa ese lugar? solo puedo responder Muerte. En mi vida he ocupado ese lugar en varias ocasiones, el resultado ha sido algo enloquecedor.
Hoy al parecer pude enfrentar esa Muerte de otra manera, moviéndome, moviendo las palabras Amo(r), aún así tengo una herida, sin embargo puedo hacer una carta que hable del querer o para que suene hermoso: una carta de deseo. Mayormente las cartas se le escriben a un remitente, en esta ocasión me parece será al "Deseo", no un deseo del Otro, ya que ese deseo pone a trabajar incansablemente perdiendose en el horizonte del discurso del Otro.
El "Deseo" es aquel que me habita, me hace vivir, querer vivir en otros lugares con mi deseo girando. Se que esto lo dijeron los maestros, en este momento sus palabras son un eco en mi, por eso renuncio al amor insuficiente y hablo de un amor - deseo.
Un amor - deseo como lugar.... es difícil describirlo, sea una a-puesta en lo no dicho sea una a-puesta en acto.
Todavía me faltan saltar algunos baches, si es que eso se puede hacer, aunque en este andar por devenir quisiera hacerlo desde este lugar - amor - deseo y así abandonar la habitación del llamado "eterno retorno", para salir a vivir en el "Deseo".
Ricardo Castro
viernes, 2 de noviembre de 2012
sábado, 25 de agosto de 2012
Sabemos quien es y que puede o no hacer
Me
he detenido, aunque podría decir que llevo detenido no horas, ni
minutos, tal vez días o semanas, incluso meses y años, ahora es
cuando vienen los recuerdos de lo que incluso pareciera otra vida,
una vida teñida de tristeza, desesperación, odio, gritos, lagrimas
y lamentos, con la fantasía constante de darme un tiro en la cien y
acabar con todo, pero antes escribir unos cuantos renglones que
acabarían cubiertos de sangre.
Todo
se me hacía frío, inaceptable, estúpido, con mi familia hacia como
que todo girara bien, para ellos en momentos era inocente, tonto, el
chico, inexperto, para otros era un simple adicto, borracho, violento
personaje que engordaba sus palabras presumiendo de la espera del
momento de acabar con un hoyo en la cabeza, con las mujeres las cosas
no andaban, terminaba por rechazarlas, por ser rechazado, lloraba y
rasgueaba el dolor en hojas de cuaderno que terminarían en la
basura, incluso prefería regalar mis escritos, imaginaba que mi
dolor se iba ahí y que el otro se estremecería tanto al grado de
tenerme lastima.
En
un tiempo me dedique a gritar en un grupo de música, al punto que
tuve miedo de que perdiera la voz, imaginaba que ahí me encontraba,
en los gritos agudos, bestiales, infundadores de terror, el terror
era mío, no sé si en alguna ocasión me pregunte por que quería
suicidarme, no sé si la gente me buscaba donde no estaba, no sé si
yo me busque en lugares donde no me encontraba, realmente no recuerdo
haberme buscado.
Vinieron
las épocas del olvido y los reemplazos, los malos eran otros, los
torturadores pasaron a ser mis amantes, seguía pensando en matarme,
reprochando que no era escuchado, preguntándome acerca de que mierda
salía de mi boca para que los demás no me entendieran, la idea del
suicidio como escarmiento para mi seres queridos estaba más que en
forma, sin embargo pasaban los años y las palabras no se hacían
carne, se presentaban en múltiples formas coloridas. ¿Realmente
hubo en algún tiempo motivo alguno para matarme?
Hoy
después de haber donado unas cuantas letras, unas cuantas
expresiones, una buena imagen, incluso un bonito dibujo, unas
sonrisas, se que la gente mirará para otro lugar, un lugar que
¿ocupe?, me verán en líneas mal hechas, borradas, remarcadas, en
figuras hechas por un niño de primaria, en los movimientos de mis
manos, en mis cruces de piernas, en mis datos personales, preguntarán
quien soy, de donde vengo, a donde voy, por que estoy ahí, que
quiero, donde vivo, con quien vivo, por que vivo ahí, por que no me
gusta la salsa, por que de pollo, porque del por que.
Y
no con todo lo anterior, me pedirán una identificación, papeles y
más papeles, se les olvidará que dije, si es que escucharon lo que
dije o escucharon mis palabras que eran suyas y yo solo moví los
labios, o simplemente se los dijo las voz interna, además empezaran
a buscar que es de lo que soy capaz, capaz de desear a mi madre, de
querer matar al papa, de negar a dios, de ser vegetariano, de leer
libros que no sean de autoayuda, de no dormir, de que no me gusten
las cosas absurdas, de no creer en la palabra amor, de reírme del
dinero, todo eso y más podrán saber buscando donde no estoy.
Al
final me darán las gracias, incluso puede que me llamen y me digan,
usted es apto para seguir muerto, ahora me pregunto: ¿me estoy
buscando?, ¿me he buscado?, y si es así ¿donde lo he hecho?,
¿podré encontrarme?, ¿estaré en las palabras de otros?, ¿en mis
palabras?, ¿en las palabras? ¿y si no alcanzan las palabras?,
¿podré estar en el silencio?; ya me he detenido bastante tiempo, es
hora de seguir caminando entre las personas aprovechando que hoy
nadie me mira.
Ricardo
Castro Galván
Sin rumbo
Entraba
a los túneles que aguardan miles y miles de desconocidos, aunque
algunos digan lo contrario, ya que hacen descripciones de sus
iguales, a saber de quien hablan realmente, introducía mi boleto
para un viaje rutinario, al andar por el anden del metro, miraba a mi
alrededor buscando alguna cara; cuando llego el metro y el timbre
sonó, la gente se aventaba, se empujaba, para hacerse un lugar en su
mundo.
Todos
nos veíamos los unos a los otros, pensando cuan falsa puede ser la
imagen que cargamos, yo observaba atentamente mi reflejo, donde mi
rostro me había abandonado hace algún tiempo, mi mano en el
bolsillo, tan extraña, tan perniciosa, advenía de lo que pudiera
ser algo real. El timbre sonaba nuevamente pero ahora tras de mí,
encontraba una salida y no era precisamente la que lleva a la
inmortalidad.
Me
encontraba danzando en un río de grasa, lodo y agua, me tomaba la
sorpresa del brazo, temerosa por los monos vestidos de gente o la
gente vestida de monos, aquellos se acercaban a las empresarias del
amor, para facturar un amor verdadero, ahí sus cuerpos se hostigan,
huyendo uno del otro, rumiando que tal vez para la siguiente ocasión
el señor tempo se ponga en juego.
Llegaba
a un edificio de color blanco, con barrotes oxidados, olía como
suelen oler los sabios, el olor del muerto, al pararme en la entrada
también lo hacia una rata, o ella creo ya estaba allí esperando
desde hace un rato, no era una rata cualquiera, ésta no tenía pelo,
sus ojos eran gris-azul, gorda y fétida, salieron corriendo dos
barrenderos y la levantaron, creía que si me quedaba quieto también
me barrerían, no tuve suerte.
Gire
mi atención en algunos conejos que saltaban en lo que parecía el
área de juegos de los barrotes oxidados, emitían un canto: calva
y nada, calva y nada.
Decidí seguir vagando por ahí, llegue al número 1980 de la calle
unión, tenía un letrero curioso: mantenga
la boca cerrada y deje que el silencio hable,
entre, subí por unas escaleras, quede frente de una habitación,
tenía una iluminación tenue, pase por favor, tome asiento, dijo un
tipo que estaba escondido en su escritorio.
El
humo del cigarrillo irritaba los ojos, sin embargo los sin cara no se
preocupaban, ellos seguían en lo suyo, inhala, exhala, tosían
esporádicamente, ahí conocí a Soledad, era tan simple, vacía,
pero era llamativa como Nadia, relataba un poema de cierto poeta
llamado Ander Tezcatl:
Inventando
vehementes
Visiones,
Donde
desnudo tu cuerpo,
Puedo
idear tocar
La
puerta y encontrarte
Un
mejor lugar,
Que
pueda adular,
Sin
apagar la ciudad,
Y
volverte a inventar
Un
verso que te haga suspirar.
En
lo personal odio a los poetas, creen ser testigos de sus castigos,
según ellos formulan grandes cantos al amor, al odio, a la
naturaleza, sin embargo no son los únicos que pueden recorrer lo
recóndito de cada hueco de las letras que existen para nombrar lo no
dicho, aparentan olvidar que el poeta es aquel que pasa del ser al
no ser como dijo una mujer.
Además
¿quien se puede autonombrar poeta?, ¿será que se pueden
diferenciar de ser poesía y hacer poesía?, ¿pueden dar cuenta de
esto? Así como vagaba por las calles, vagaba en mis adentros, el
sujeto que estaba escondido en su escritorio, me pidió que si quería
seguir en el lugar, leyera un poema, Soledad planto su visión en la
dirección en la que me encontraba, los sin cara estuvieron a punto
de moverse.
Saque
una hoja del bolsillo de mi pantalón, ¿era un poema el que estaba
escrito en ésta?, era para Nadia, me paré y leí:
Nadia
no es bella,
tampoco
fea,
muchos
hombres
indagan
en ella,
algunos
otros la niegan.
¿Nadia
sonríe?
Nadia
no llora
por
una pérdida,
Nadia
come nada
mientras
aguarda
que
vengan a verla.
Me
detuve y salí por la puerta, ¿los muertos fuman?, pensé, regrese
por donde había venido, escuche los pasos de alguien, tal vez era
Soledad que me seguía, voltee y sólo estaba la rata calva de antes,
malditos barrenderos no pueden hacer bien su trabajo. Seguí mis
pisadas para borrar cualquier rastro de existencia, era una locura,
reí, me hallé en el mismo vagón de antes, bueno todos son iguales.
Cuando
bajé note que Soledad iba delante, sonreía, al pasar junto a ella
grito: ¡Ander murió,
Goethe murió y
Dios existe!, la
perplejidad me arrebato la voz, Soledad agregó: el
sol tiene edad para dispararse en los montes de las sombras que
gimotean, ¿Tus sombras
gimotean?, tomé silencio para contestar, a usted que le interesa,
Soledad sonrojo, pero si me platicas a diario, en el instante donde
se extingue la luz, te arropo, te gustan mis ósculos intensos, me
ruegas que no me vaya, ¿lo has relegado tan pronto?, ¡vieja loca!,
a Soledad se le saltaron los ojos y me abofeteo.
Fui
a sentarme al lado del árbol de la noche triste, los chicles pegados
en él, era lo realmente triste, vine aquí para hacer nada, no hago
nada y cuando pasa esto pienso en Nadia tiene a…..
Nadia
apareció de la nada, al verla, sonreí, tiene algo, no es bella pero
tampoco es fea, hay algo que quiere nacer en ella, Nadia rompió mi
silencio y del árbol de la noche triste, ¿Cómo te fue en tu
búsqueda?, me dijeron: queremos gente de acción, que conviva,
alegre, amante de su trabajo, les dije que yo podía serlo, me iban a
llamar.
Nadia
soltó su lengua, la seguí en su desplegar por el piso, yo repetía:
que cosas, imagine cuando fui a unas oficinas a pedir informes, la
mujer que tenía un orgasmo con la voz que salía del teléfono, me
miro, le habló a la voz- permíteme- lea este letrero por favor, el
papel decía: solicitamos personas que quieran triunfar a costa de
otros, me largue de allí.
Ricardo
Castro Galván
....2012?
Todos los días al entrar a esa bañera mohosa de aguas oscuras que
van y vienen por mis pies y piernas, ocultando lo que esta por debajo
de mi cintura, mirando el reflejo en el azulejo de una lampara
descompuesta de luz agónica por los años de servicio, pienso en
los hombres, en su futuro, en su trabajo, en su pensamiento, pensar
sobre el pensar.
El tiempo se me escurre como mugre mojada en el piso, seco la nausea
en mi cuerpo, aquella que llego hace casi un año cuando opte por
dejar los libros, disfrutaba tocarlos, olerlos, acariciarlos,
cuidarlos, leerlos, sentía que con ellos podía tener una gran
distancia con los demás, una diferencia dichosa de ser más que
ellos, sin embargo fracase por que era como ellos, había tenido su
pensamiento, sus lágrimas...
Esas lágrimas donde la imagen desaparece cada vez que caen en una
hendidura que nadie mira, hendidura de esos ojos donde habitó y
habitara la muerte, tal vez ahí sea una puerta que lleve a la
respuesta de lo que se ignora; en su brillo, en su dolor que matiza
los rostros y que al final los gusanos besan con fervor, el mundo se
apaga para dar paso al silencio ruidoso.
En esos ojos encontré el ser, ahora ni el ser ni los ojos me hablan
para obedecer, aún pienso en aquellos días cuando era alguien,
alguien como el pensar de los demás, no sé si siento nostalgia,
pero aún toco el fantasma que me seduce para no tomar lo oculto de
las palabras dichas como esposas y que aún me sujetan en la apuesta
por operar de alguna forma lejana y cercana de sueños que me
escuchan crecer en la hierba.
Aún escribo, tal vez para no morir ignorando mis letras, ya que
después de encontrar la muerte fuera de mí, ahora me pregunto como
vive en mí; la ausencia de las letras es fría, solitaria, pesada,
se que si tomo mis letras jamás me olvidaré de mí hasta que por
fin mi cuerpo desfallezca, ¿Porque no las he tomado? ¿por que
quiero ser alguien cuando se es inexistente ahí? ¿quiero existir?
Quiero Ek- sistir....
Ricardo Castro Galván
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